
El 17 de septiembre de 1980, el exdictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle murió en un atentado con lanza cohetes en Asunción, Paraguay, más de un año después de huir de Nicaragua tras el derrumbe de la dinastía familiar que gobernó el país durante 42 años.
La caída del régimen se había consumado el 17 de julio de 1979, cuando Somoza Debayle renunció a la Presidencia y partió al exilio en un avión privado rumbo a Miami. Llevó consigo los féretros de su padre y de su hermano, mientras dejó el poder de forma provisional en manos de Francisco Urcuyo Maliaños.
Urcuyo Maliaños intentó prolongar el régimen, pero abandonó Nicaragua un día después ante el avance de la guerrilla. El 19 de julio, las fuerzas del Frente Sandinista de Liberación Nacional entraron en Managua y establecieron la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.
La ofensiva sandinista y el aislamiento de la Guardia Nacional
La insurrección que desplazó a Somoza Debayle fue encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, cuyas tres facciones se unificaron a comienzos de 1979. En mayo de ese año inició la denominada Ofensiva Final, con la que tomó el control de gran parte del territorio nacional y aisló militarmente a la Guardia Nacional en Managua.

El régimen también perdió el respaldo político y militar de Estados Unidos, su principal aliado histórico. La decisión estuvo vinculada con la política de derechos humanos del presidente Jimmy Carter, mientras la Organización de Estados Americanos presionaba para forzar la renuncia del dictador.
El asesinato del periodista opositor Pedro Joaquín Chamorro en 1978 profundizó el rechazo social al gobierno. La burguesía empresarial, la Iglesia católica y sectores de la población civil se sumaron a huelgas y protestas contra la dinastía.
La familia Somoza había ejercido el poder en Nicaragua entre 1937 y 1979. Su salida puso fin a una estructura política sostenida durante más de cuatro décadas mediante la represión y el despojo, según la caracterización del proceso que acompañó el triunfo de la insurrección armada.

El ataque en una avenida de Asunción
Poco después de las 10:00 del 17 de septiembre de 1980, Somoza Debayle circulaba por la avenida Generalísimo Franco, actualmente avenida España, en Asunción. Viajaba en un Mercedes Benz junto con su chofer, César Gallardo, y su asesor financiero estadounidense, Jou Baittiner.
Un comando revolucionario interceptó el vehículo y empleó armamento táctico para neutralizar la seguridad del exdictador. Los tres ocupantes murieron de forma instantánea durante la operación.

Entre los integrantes del grupo se encontraban el comandante argentino Enrique Haroldo Gorriarán Merlo y Hugo Alfredo Irurzún, conocido como Capitán Santiago. La acción fue atribuida a combatientes del movimiento revolucionario internacionalista.
El atentado golpeó a la dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner, que mantenía bajo protección a Somoza Debayle durante su exilio. La operación desarticuló los dispositivos de seguridad dispuestos para resguardar al antiguo gobernante nicaragüense.
La muerte de Somoza Debayle en Paraguay cerró el ciclo de la dinastía que había perdido el poder en Nicaragua el año anterior. Para sectores de la memoria colectiva nicaragüense, el ataque representó la culminación de una lucha popular por la libertad, la soberanía y la dignidad nacional.

