A más de USD 100 el barril, impulsó la inflación mayorista, pero un banco de Wall Street y un economista global prevén una importante baja del precio del petróleo

Un modelo a escala de un barril de petróleo descansa sobre una mesa de madera frente a monitores que muestran indicadores del mercado financiero. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El petróleo cerró la semana por encima de los USD 100 por barril, con un alza superior al 11%, en un mercado afectado por los ataques contra petroleros en el Estrecho de Ormuz, la baja de inventarios de crudo en Estados Unidos y mayores costos para transportar cargamentos. Sin embargo, Goldman Sachs y Robin Brooks, economista internacional de la Brookings Institution, un think tank de Washington, anticipan que el precio del petróleo podría bajar en los próximos meses, a medida que se recupere el suministro desde el golfo Pérsico y disminuya la prima de riesgo asociada al conflicto con Irán.

El repunte respondió a factores concretos de oferta. Según Trading Economics, los inventarios estadounidenses de crudo cayeron en 8,56 millones de barriles durante la semana finalizada el 9 de octubre. El descenso redujo el margen de disponibilidad de combustibles y sumó presión a un mercado ya condicionado por los riesgos en Medio Oriente.

La situación en el Estrecho de Ormuz explica una parte central de ese movimiento. Los ataques iraníes contra petroleros llevaron los flujos diarios promedio a 11,62 millones de barriles en la semana del 13 de octubre, frente a una referencia de 17,15 millones. Las empresas navieras enfrentaron mayores costos de transporte y primas de riesgo para atravesar la zona, mientras persiste la incertidumbre sobre la oferta regional.

También incidieron los ataques con drones de Ucrania contra refinerías rusas, que limitaron la disponibilidad de combustibles. El encarecimiento de la energía para la industria naviera añadió otro elemento de demanda a una cotización que, durante la rueda del viernes 16 de octubre, superó los USD 100 por barril.

Variable clave en la Argentina

El precio internacional del petróleo se volvió una variable clave para la economía argentina, por su impacto en la balanza comercial y por su efecto sobre el nivel de precios internos y la inflación. Hasta hoy predomina claramente el efecto positivo del primer factor, en tanto el segundo ha sido solo parcialmente suavizado por el “amortiguador” de precios internos que dispuso YPF.

De hecho, el índice de precios mayoristas de septiembre informado el viernes por el Indec arrojó para el mes un aumento de 3,2%, el guarismo más alto desde abril. Y la mayor incidencia fue la de la división petróleo y gas, que explicó 1,43 de los 3,2 puntos, esto es casi 45% de la suba mensual.

El efecto positivo de precios altos del petróleo es que en los primeros ocho meses de 2026 la balanza comercial energética (del cual la exportación de crudo es el principal componente) arrojó un superávit de USD 7.834 millones, superior al saldo positivo de todo el año pasado.

Automóviles y un empleado de YPF en una estación de servicio durante el proceso de abastecimiento de combustible, con los precios y tipos visibles en un panel digital. (Maximiliano Luna)

Brent a USD 90 en diciembre y a USD 80 en 2027

El escenario internacional de corto plazo no coincide con las previsiones de Goldman Sachs Research. El equipo encabezado por Daan Struyven, codirector de investigación global de materias primas y director de investigación de petróleo de la entidad, espera que el Brent cotice a USD 90 por barril en diciembre de 2026. Y para 2027, Goldman Sachs estima un precio promedio de USD 80 por barril, a partir de una recuperación gradual de los envíos desde Medio Oriente y de una oferta mundial que pasaría a registrar superávit a partir del cuarto trimestre de 2026.

El banco sostuvo que los exportadores del golfo Pérsico lograron adaptar sus operaciones con mayor rapidez de la esperada. Sus cálculos indican que las exportaciones de la región volvieron desde fines de septiembre a niveles cercanos a los registrados en 2025. Esa estimación incluye unos cuatro millones de barriles diarios de cargamentos “oscuros”, transportados en buques que apagan sus transpondedores para ocultar sus movimientos.

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La entidad espera una ampliación de la oferta a partir de una mayor utilización de oleoductos, recursos adicionales para el transporte y una flota de buques cisterna más grande. A eso se agregaría un incremento de la producción fuera del golfo Pérsico y una reducción de la demanda como respuesta a los precios elevados.

Goldman Sachs identifica una diferencia entre el valor actual del petróleo y los fundamentos de oferta y demanda. Sus analistas calculan que el Brent al contado conserva una prima de riesgo de USD 25 por barril, vinculada a la posibilidad de nuevos ataques contra infraestructura energética, puertos, oleoductos o barcos.

Los inventarios globales, cercanos a mínimos históricos, también impulsan la demanda de reposición. El banco agregó que algunos inversores recurren al petróleo como cobertura para sus carteras, un factor que contribuye a sostener las cotizaciones. Aun así, el escenario base contempla una moderación si la oferta se normaliza y el mercado ingresa en superávit.

Prima del crudo y bombardeos a irán

La visión de Robin Brooks, economista de la Brookings Institution, pone el foco en el componente geopolítico del precio. En un posteo en X, sostuvo que el mercado descuenta la posibilidad de que Estados Unidos retome los bombardeos contra Irán después de las elecciones de mitad de mandato.

“La opinión generalizada es que el día después de las elecciones de medio término —el 4 de noviembre— EE. UU. reanuda los bombardeos a Irán. Esa es la razón principal por la que los precios del petróleo están tan por encima de donde deberían estar, dado el suministro de crudo proveniente del Golfo Pérsico, que continúa fluyendo a un ritmo saludable”, escribió Brooks.

Según Brooks, hay una convicción muy difundida de que después de las elecciones del martes 4 de noviembre Trump ordenará reinicar los bombardeos a Irán

Su argumento es que la cotización refleja una prima por el temor a una escalada militar más que una interrupción total del suministro. El economista señaló que el Brent difícilmente alcance valores de USD 150 o USD 200 por barril, incluso con dificultades alrededor del Estrecho de Ormuz, debido a la capacidad de respuesta que mostraron la demanda mundial, las reservas y las rutas alternativas de abastecimiento.

Brooks considera que las estimaciones académicas sobre la elasticidad de la demanda sitúan el techo del petróleo cerca de USD 125 por barril ante una obstrucción relevante del paso marítimo. El Estrecho de Ormuz concentra una parte decisiva del suministro global, pero los compradores y transportistas reaccionaron ante la crisis con medidas que redujeron el impacto esperado.

China y Japón recurrieron a sus inventarios durante la etapa más intensa de las interrupciones, lo que les permitió disminuir sus importaciones. Corea del Sur pagó precios más altos para reemplazar parte del crudo proveniente del golfo Pérsico por suministros de Canadá.

La recuperación de los flujos limita el riesgo de una suba mayor

El ataque contra el oleoducto Este-Oeste generó una nueva suba y reactivó el temor a una interrupción duradera. Brooks sostuvo, no obstante, que el mercado subestimó la recuperación del tránsito de petroleros por Ormuz bajo la escolta de convoyes de Estados Unidos.

Según su análisis, Irán perdió margen para controlar el estrecho a medida que los convoyes condujeron barcos cisterna fuera del golfo Pérsico. Las exportaciones de la región crecieron aun con el bloqueo iraní vigente, lo que modificó el peso relativo del oleoducto atacado.

Las reparaciones de esa infraestructura también avanzaron más rápido de lo previsto, de acuerdo con Brooks. El conducto podría recuperar cerca de la mitad de su capacidad normal en pocos días, tras proyecciones iniciales que anticipaban trabajos de varias semanas.

La evolución de los ataques a barcos, la recuperación del oleoducto y el volumen de exportaciones desde el golfo Pérsico definirán si la prima de riesgo se mantiene. Por ahora, los USD 100 por barril reflejan tanto restricciones físicas como la expectativa de que el conflicto entre Estados Unidos e Irán pueda volver a escalar después del 4 de noviembre.