Así es el proyecto respaldado por Google para almacenar el exceso de electricidad en baterías de CO2

Google y Energy Dome firmaron un acuerdo comercial para desplegar un sistema de almacenamiento de energía de larga duración de 23 MW/200 MWh en Irlanda, utilizando la tecnología de baterías de CO₂. Esta iniciativa busca reforzar la confiabilidad de la red eléctrica y avanzar hacia un suministro libre de emisiones de carbono en el país.
El proyecto se ubicará en el condado de Offaly, en la región central de Irlanda, y empleará la tecnología de batería de CO₂ desarrollada por Energy Dome para almacenar el excedente de electricidad y liberarlo cuando la demanda aumente. Según las compañías, este sistema permitirá reducir la congestión en la red, mejorar la seguridad energética y apoyar la transición del país hacia fuentes renovables.
La tecnología funciona comprimiendo dióxido de carbono con energía eléctrica proveniente de la red, almacenando el gas en estado líquido, y luego expandiéndolo a través de una turbina para generar electricidad en los momentos necesarios. El método utiliza componentes disponibles en el mercado y evita el uso de baterías de iones de litio y minerales críticos.

La clave para la integración renovable
El almacenamiento de energía a largo plazo es cada vez más relevante ante el crecimiento de la generación solar y eólica, que pueden producir excedentes de energía difíciles de aprovechar sin sistemas de almacenamiento apropiados. En Irlanda, el almacenamiento de larga duración se considera esencial para garantizar el suministro eléctrico y alcanzar el objetivo de que el 80% de la electricidad provenga de fuentes renovables para 2030.
El emplazamiento del proyecto, cerca de la localidad de Rhode, se encuentra en una sección estratégica de la red que abastece a Dublín y ya cuenta con una importante presencia de instalaciones eólicas y solares. Sin embargo, la congestión de la red limita la capacidad de evacuar toda la energía renovable producida.
La batería de CO₂ permitirá almacenar ese excedente para su uso posterior, equilibrando la red y evitando costosas ampliaciones en la infraestructura de transmisión.

Un nuevo uso para un sitio industrial
La instalación se desarrollará en el terreno de una antigua central eléctrica a base de turba, lo que supone un nuevo destino para un espacio previamente dedicado a la generación con combustibles fósiles.
Energy Dome será responsable del desarrollo, propiedad y operación de la planta, que ya cuenta con derechos de uso del suelo, permisos de planificación, conexión a la red y un contrato de capacidad de diez años otorgado por EirGrid, el operador estatal de transmisión eléctrica de Irlanda.
Expansión y futuro del almacenamiento de energía
Las empresas prevén que la instalación entre en operación en 2028, y Energy Dome planea agregar una segunda unidad de 200 MWh en el mismo sitio, creando así un polo de almacenamiento de energía de larga duración en la región central irlandesa. Este acuerdo amplía una colaboración previa entre Google y Energy Dome e incluye otras iniciativas como un proyecto similar de 19 MW/200 MWh en Arizona, Estados Unidos.

Según Vanessa Hartley, directora de Google Irlanda, “en Google estamos comprometidos con impulsar tecnologías energéticas de nueva generación para reforzar la resiliencia de la red y añadir capacidad crítica de almacenamiento al sistema”.
Tanto Google como Energy Dome consideran que el almacenamiento de larga duración será fundamental para mantener la confiabilidad y reducir las emisiones en sistemas eléctricos cada vez más demandantes por el crecimiento industrial y la expansión de centros de datos.