
La Fiscalía del Condado de Maricopa anunció que no presentará cargos contra los padres del niño de 18 meses de Arizona que fue dado por muerto tras un accidente en una piscina familiar y horas más tarde fue hallado con vida en la morgue de un hospital, informaron ABC News y Associated Press.
La decisión llega después de que la policía de Gilbert recomendara imputaciones por abuso infantil. De acuerdo con la oficina de la fiscal del condado, el caso no alcanzó el estándar exigido para sostener una acusación con una “probabilidad razonable de condena”.
Según The New York Times, el episodio ocurrió el 8 de febrero, cuando el niño fue encontrado inconsciente en la piscina del patio trasero de la casa familiar en Gilbert, una localidad al sureste de Phoenix. Los servicios de emergencia llegaron a las 17:35, le practicaron reanimación cardiopulmonar y lo trasladaron al Dignity Health Mercy Gilbert Medical Center, donde fue declarado muerto a las 18:20.
Casi cinco horas después, poco antes de las 23:30 de esa misma noche, personal del hospital avisó a la policía de que el niño, cuyo cuerpo iba a ser trasladado a la oficina del médico forense, respiraba. Luego fue derivado al Phoenix Children’s Hospital para recibir tratamiento adicional.
La fiscalía sostuvo que no podía probar negligencia penal más allá de toda duda razonable
La cadena ABC7 identificó a los padres como Angelo Fiordilino y Alexus Fiordilino. Ambos dijeron a los investigadores que habían fumado marihuana esa mañana, precisó un informe policial obtenido por The New York Times mediante un pedido de acceso a registros públicos.
Ese informe indicó que los agentes pudieron percibir el olor a marihuana quemada dentro del garaje. Aun así, los fiscales remarcaron que la pesquisa no halló evidencia de un deterioro visible en las facultades mentales de los padres al momento de los hechos.

La investigación también reveló que en la casa había múltiples cerraduras de seguridad para niños y otras medidas de protección, pero las puertas que conducían al patio trasero habían quedado sin asegurar, lo que permitió a los niños de la casa acceder a la piscina. A su vez, señaló que había varios adultos presentes y que todos creían que alguien vigilaba al menor.
Por consiguiente, la oficina de la fiscal del condado, encabezada por Rachel Mitchell, explicó que para formular cargos el Estado tendría que demostrar ante un jurado unánime y más allá de toda duda razonable que los padres no advirtieron un riesgo sustancial e injustificable, y que esa omisión constituyó una desviación grave respecto de lo que habría hecho una persona razonable en las mismas circunstancias.
La investigación también revisó la respuesta médica posterior
El hallazgo del niño con vida en la morgue llevó al Departamento de Policía de Gilbert a investigar tanto las circunstancias del casi ahogamiento como la respuesta médica posterior.
En la versión recogida por Associated Press, agentes que estaban en el hospital dijeron haber observado posibles signos de vida en varias ocasiones, pese a lo cual el menor fue llevado a una “sala fría” utilizada como morgue.
Esos documentos reflejaron tensión entre policías y un médico. Tal como detalló la agencia, el profesional le dijo a un agente: “Por favor, haga usted su trabajo y déjeme hacer el mío. Fui a la facultad de medicina por una razón”.

En un comunicado, Dignity Health Mercy Gilbert Medical Center describió lo ocurrido como “una situación desgarradora” y afirmó que realizó una revisión exhaustiva de la atención prestada “para saber qué ocurrió y hacer cambios sustanciales que fortalezcan nuestra atención”.
El hospital rehusó detallar qué empleados intervinieron o ampliar las circunstancias del caso por motivos de privacidad del paciente, aunque señaló que colabora con la familia y su representante.
Se desconoce el estado del niño actualmente, pero una campaña de GoFundMe creada por la familia para afrontar los gastos médicos en febrero explicó que no sufrió daño cerebral y que le esperaba una larga recuperación.

