El curioso comportamiento de las aves que los veterinarios intentaban frenar y que la ciencia ahora reconoce como señal de bienestar

Un estudio internacional confirmó que la masturbación en aves es un comportamiento natural y saludable, mucho más frecuente entre aves silvestres que en cautiverio. Publicada en la revista Ecology and Evolution, revista científica y difundida por The Guardian, diario británico, la investigación cuestiona antiguas creencias y analiza este comportamiento en el bienestar animal.
La masturbación en las aves forma parte habitual de su repertorio sexual y se documentó en más de 120 especies; el análisis de testimonios y revisiones científicas llevó a los autores a concluir que no se relaciona con malestar ni con patologías.
Los científicos sostienen que este comportamiento no es consecuencia del estrés o de la vida en cautividad, sino una expresión instintiva vinculada al bienestar animal. Los expertos desaconsejan intervenir, salvo en casos excepcionales y justificados por problemas médicos crónicos.

La investigación estuvo a cargo de la Dra. Chloe Heys, ecóloga evolutiva de la Universidad de Lancashire, y la Dra. Matilda Brindle, bióloga evolutiva de la Universidad de Oxford. El equipo recopiló información proveniente de expertos, comunidades de cuidadores y literatura científica, según informó The Guardian.
Cómo describen los expertos este comportamiento
Heys señaló que observar este hábito en aves no debe interpretarse como señal de malestar. Según describió, los machos suelen frotarse enérgicamente sobre perchas, juguetes u objetos, e incluso sobre la mano o el hombro del cuidador, mientras que las hembras tienden a levantar la cola y acercarse a objetos convenientes. Comúnmente, el acto se acompaña de aleteos y vocalizaciones inusuales, sin indicios de estrés aparente.
La publicación en Ecology and Evolution y el análisis de The Guardian implican cambios para veterinarios y cuidadores. Tradicionalmente, se recomendaba a los propietarios evitar este comportamiento, utilizando castigos, restricciones o hasta la eliminación de perchas y juguetes por temor a posibles daños.

Hay documentación de casos donde algunos veterinarios sugirieron tratamientos hormonales o, en situaciones extremas, desexualización quirúrgica.
No obstante, la Dra. Chloe Heys advierte que tales intervenciones solo se justifican ante patologías graves, como el prolapso, que representan una minoría de los casos. “Los veterinarios no deberían aconsejar frenar este tipo de actividad a menos que exista una complicación médica crónica”, declaró la investigadora a The Guardian.
Por su parte, la Dra. Ana Basto, experta en medicina animal de la Universidad de Lancashire, considera que el estudio ayudará a perfeccionar la asesoría que ofrecen los profesionales, promoviendo un enfoque más informado en el cuidado de las aves.
Conducta sexual no reproductiva y su significado en las aves

La visión científica actual, explicada por la Dra. Matilda Brindle en diálogo con The Guardian, destaca que los comportamientos sexuales no reproductivos, incluida la masturbación, son comunes en el reino animal. El trabajo comprobó que este tipo de conducta es aún más frecuente en aves silvestres que en cautiverio, desmintiendo así la idea de que se trata de un efecto negativo del entorno artificial.
Brindle señaló que este descubrimiento: la mayor presencia de masturbación en aves libres incide en su bienestar. Esto adquiere relevancia frente a prácticas tradicionales que proponían reprimir o penalizar el comportamiento e, incluso, recurrir a cirugía o intervenciones hormonales, puntualizó la científica.
Esta conclusión desmonta mitos que la relacionaban con malestar o patologías y contribuye a desarrollar enfoques veterinarios más basados en pruebas y bienestar animal, de acuerdo con lo reiterado por The Guardian.

Además, los autores sugieren que comprender este comportamiento puede mejorar la calidad de vida de las aves bajo cuidado humano.
Recomiendan a cuidadores y veterinarios observar el contexto general del animal antes de intervenir, priorizando siempre el bienestar y evitando medidas innecesarias. La investigación invita a revisar protocolos profesionales y educativos, promoviendo una visión integral del comportamiento animal.