
Con un extenso mensaje publicado en su perfil de X, el presidente de la República, Gustavo Petro, aceptó en la noche del domingo 19 de julio la invitación de ser el nuevo líder del Pacto Histórico: partido que, con Iván Cepeda a la cabeza, ejercerá oposición al Gobierno de Abelardo de la Espriella en el Congreso. Y no solo eso: dio pistas de que su colectividad no votará por Alfredo Deluque como nuevo dignatario del legislativo.
El mandatario indicó que, cuando deje la Casa de Nariño y tome las vacaciones que dijo no haber tenido en cuatro años, aceptará asumir como jefe político del Pacto Histórico. Con ello, ligó la determinación a un exigencia interna al interior de las filas progresistas: la de ser una bancada unida, con un reglamento “más estricto” y votaciones “de verdad, públicas”, para frenar un intento de “destripamiento político y social”.

En su pronunciamiento, el jefe de Estado saliente también se refirió a lo que espera en la escogencia del presidente del Congreso, pues espera una decisión “unánime y pública hasta en su voto individual” de sus congresistas, que esté enfocada en impedir respaldos a los que, según afirmó, representan una coalición que busca “criminalizar la política y acabar la libertad y la democracia”. Así se despechó contra el senador Deluque.
La propuesta de que el mandatario saliente encabece el partido había sido formulada en Tunja (Boyacá) por el senador Iván Cepeda, que sostuvo que esa conducción contaría con apoyo unánime de la militancia. En ese mismo acto, el excandidato presidencial anticipó que asumirá una curul de oposición y que adoptará una postura de “desobediencia civil” frente al nuevo gobierno, que busca imponer a su candidato en el Congreso.
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