Emily Morrison lleva el mar en la piel —literalmente—. La bióloga especializada en tiburones acumula 106 tatuajes de estos animales en su cuerpo, desde los pies hasta el cuello, un récord que le valió la distinción de Guinness World Records como la mujer con más depredadores marinos tatuados en el cuerpo.
La historia de Morrison comenzó, paradójicamente, con el miedo. A los ocho años, la película Tiburón (1975) la aterrorizó hasta el punto de jurarle a su padre que “los tiburones me comerán”.
Su padre respondió llevándola a la biblioteca con un encargo simple: encontrar una razón real para odiar al animal. Lo que encontró en cambio fue una fascinación que no la abandonaría jamás. Según recogió Guinness World Records (GWR), él relató que su hija hablaba de estos depredores “con tal entusiasmo” que era evidente que ya no los temía.
“Siempre tuve una fascinación con ellos y con la escasez de información disponible”, declaró Morrison a GWR. “Estoy obsesionada con las adaptaciones y el camino evolutivo que los tiburones y los peces cartilaginosos han recorrido a lo largo de 450 millones de años de existencia”, agregó.
Esa pasión se convirtió en vocación. Morrison construyó una carrera como bióloga marina y adquirió una empresa de excursiones de aventura con tiburones, Shark Lady Enterprises, que ofrece buceos para la búsqueda de dientes fosilizados de tiburones y del megalodón frente a las costas de Venice, Florida. “Vivo una vida de tiburón”, resumió la propia Morrison.
El récord de tatuajes de tiburones
Los tatuajes comenzaron en 1999, cuando tenía 19 años, al mismo tiempo que arrancaba su carrera profesional junto a los animales. El primero fue un gran tiburón blanco en la zona lumbar, un guiño al monstruo de la película Tiburón que originó toda su trayectoria.
Con el tiempo, sus piernas, brazos y hombros se fueron cubriendo con representaciones de las distintas especies con las que interactuó en estado salvaje.
El total alcanza 71 especies distintas de tiburones, además de 13 dientes fosilizados y un diente fresco, todo distribuido sobre su piel en lo que equivale a un atlas zoológico viviente. Sus favoritos son los tatuajes de las piernas, realizados a color. La colección no está terminada: Morrison tiene como meta tatuar las 58 familias de tiburones reconocidas; al momento del registro, le faltaban siete.
Buceos y encuentros con tiburones
A lo largo de los años, la bióloga acumuló experiencias de campo. Según informó GWR, Morrison alimentó tiburones tigre y tiburones martillo en Bahamas, buceó en jaula con grandes tiburones blancos en Australia y nadó junto a tiburones ballena frente a las costas de México. En todos los casos, según señaló, ninguno de esos encuentros fue peligroso o agresivo.
Con décadas de trabajo en el agua y siete familias de tiburones por tatuar, Morrison no da señales de querer frenar. “Si tenés una pasión, intentá convertirla en una carrera, y siempre serás feliz”, aconsejó en declaraciones a GWR.


