
La producción de palmito viene impulsando la exportación de este producto, ya sea en conserva o frescos, elaborados con palmito de pejibaye 100% panameño.
Para garantizar esta aún naciente industria las autoridades agropecuarias inspeccionan las empresas, como parte del proceso para la renovación del certificado de agro exportador y certificado de operación.
Las inspecciones buscan el fortalecimiento de la inocuidad alimentaria, la competitividad del sector agropecuario y la promoción de las exportaciones panameñas, impulsando el desarrollo sostenible y abriendo nuevas oportunidades para los productores y agroindustriales del país.
En Panamá la producción de palmito se ha consolidado en los últimos años como una de las actividades agrícolas con mayor proyección internacional.
El país ha incrementado su volumen de cosecha y exportación de palmito, gracias a una demanda creciente en mercados exigentes como Estados Unidos y Europa.

Las estimaciones recientes indican que Panamá produce entre 4.000 y 6.000 toneladas de palmito al año, volumen que refleja un incremento sostenido por la demanda internacional y por iniciativas empresariales como Palmitos Panamá S.A., que exporta tanto producto fresco como en conserva desde finales de la década de 1990.
La actividad se concentra principalmente en la provincia de Panamá Oeste, donde dicha empresa domina el sector y ha desarrollado un modelo de producción enfocado tanto en la sostenibilidad ambiental como en la calidad del producto, según información de las autoridades agropecuarias.
La exportación de esta empresa representa cerca del 90% de la producción nacional, con envíos regulares a Estados Unidos y Europa.
En el último año, Panamá cosechó cerca de 5.000 toneladas de palmitos según datos de la Autoridad Nacional de Aduanas y estimaciones del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, lo que refleja un crecimiento sostenido en la actividad agrícola de este rubro.
En el país, el palmito procede principalmente de la palma de Bactris gasipaes, conocida localmente como pifá, pixbae o pibá, especie nativa de las zonas tropicales americanas que combina su valor alimentario en su fruto con la posibilidad de aprovechar su cogollo tierno para la producción de palmito de alta calidad.

Respecto al proceso, se informó que consiste en extraer la parte más tierna del tronco antes de que la planta genere frutos, un método que favorece la obtención de un producto valorado por su textura y sabor en la gastronomía gourmet internacional.
Cada palma comienza a producir al cabo de 12 meses de su siembra y puede mantener un ciclo productivo de hasta 30 años, lo que garantiza estabilidad y rentabilidad para los productores, indicaron técnicos del Ministerio de Desarrollo Agropecuario.
A pesar del avance, Panamá continúa dependiendo parcialmente de la importación de palmitos, especialmente desde Costa Rica, que representa el 59% de las compras externas, según cifras de la Autoridad Nacional de Aduanas.
Esta situación responde a la estacionalidad de la producción local y al crecimiento de la demanda interna, que supera en determinados periodos la capacidad de abastecimiento nacional. El resto de las importaciones ingresa por vía marítima a los puertos de la capital y de la provincia de Colón.
El mercado nacional de palmitos se mantiene en expansión, aunque el consumo local aún es bajo en comparación con la exportación.

El producto es considerado un vegetal gourmet, dirigido a un segmento de consumidores exclusivos y de alto poder adquisitivo.
La adaptación del cultivo en nuevas zonas del país, como la Costa Arriba de Colón y la región de Azuero, forma parte de la estrategia de diversificación y expansión de la industria, de acuerdo con la planificación del ministerio agropecuario.

