Tras una larga jornada, Estados Unidos e Irán continuarán las negociaciones durante la noche en Suiza

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, se reúne con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, en el balneario de Bürgenstock, antes de las negociaciones para poner fin a la guerra entre Irán y Estados Unidos (REUTERS/Nathan Howard/Pool, archivo).

Altos funcionarios de Irán y el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, continúan este lunes en Suiza las negociaciones destinadas a consolidar el acuerdo alcanzado tras la guerra entre ambos países, en un intento por resolver las disputas sobre el programa nuclear iraní, las sanciones económicas y la estabilidad regional.

Las conversaciones se desarrollan en el balneario de Bürgenstock, con vistas al lago de Lucerna, donde representantes de Teherán y Washington llegaron durante el fin de semana junto con delegaciones de Pakistán y Qatar, países que actuaron como mediadores durante el conflicto.

Aunque la jornada de este domingo estuvo marcada por tensiones, las negociaciones no se interrumpieron definitivamente. Según informó la agencia AFP, la delegación iraní permanece en el complejo suizo y la parte estadounidense espera seguir trabajando con sus representantes durante toda la noche.

Un alto diplomático estadounidense involucrado en las conversaciones señaló que uno de los temas abordados fue la necesidad de aclarar mensajes contradictorios provenientes de Irán sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, saluda al jefe del ejército de Pakistán, Asim Munir, junto al primer ministro Shehbaz Sharif, en el balneario de Bürgenstock, donde se negocia el fin de la guerra entre Irán y Estados Unidos (REUTERS/Nathan Howard/Pool, archivo).

El diálogo incluyó aclarar algunos mensajes confusos de Irán sobre el estrecho y establecer mecanismos de desconflicto para garantizar que permanezca completamente abierto”, declaró el funcionario a AFP.

La continuidad de las conversaciones supone un alivio para los mediadores internacionales después de que la delegación iraní abandonara temporalmente la mesa de negociación el domingo.

Según AFP, la salida se produjo en protesta por declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien amenazó con atacar a la República Islámica debido a su apoyo al grupo libanés Hezbollah.

Pese a ese incidente, las partes retomaron los contactos horas después para preservar el acuerdo alcanzado a comienzos de junio. Ese entendimiento abrió un plazo de 60 días para negociar cuestiones consideradas centrales por ambos gobiernos, entre ellas el futuro del programa nuclear iraní y el levantamiento gradual de las sanciones impuestas por Washington durante décadas.

La prioridad de Teherán: el frente libanés

Un soldado del ejército libanés inspecciona los daños tras un ataque israelí en Nabatieh, Líbano, en medio de los combates que ya dejaron más de 4.000 muertos según el Ministerio de Salud local (REUTERS/Stringer)

El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baghaei, dijo que la prioridad de su país en las conversaciones del domingo sería la guerra entre Israel y el Líbano, y sostuvo que no sería posible avanzar hacia un acuerdo final mientras no cesaran los combates allí. Baghaei acusó a Washington de ser “incapaz o no dispuesto” a obligar a Israel a respetar la tregua, y remarcó que “la implementación de cualquier documento es más importante que su firma”.

Días antes de la cumbre, la escalada entre Israel y Hezbollah —agravada tras la muerte de cuatro soldados israelíes— había forzado la postergación de las conversaciones previstas para el viernes. Washington anunció un nuevo cese el fuego ese mismo día, aunque los choques continuaron el sábado.

En respuesta, el Comando Militar Central de Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, la vía por la que transita una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializado en el mundo. El Comando Central de Estados Unidos cuestionó esa versión y aseguró que el paso seguro por el estrecho “permanecía intacto”.

El dilema nuclear

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, firma el memorando de entendimiento que extendió la tregua con Estados Unidos y dio inicio al plazo de 60 días para negociar el programa nuclear iraní, en Teherán (Oficina presidencial iraní vía AP, archivo).

Mientras tanto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reiteró que su país no renunciará a su derecho a enriquecer uranio, aunque insistió en que Teherán no busca fabricar un arma nuclear. “Podemos también afirmar por escrito que no tenemos intención de construir una bomba”, señaló.

Baghaei agregó que el descongelamiento de activos iraníes y el otorgamiento de licencias para la venta de petróleo de Irán también estarán en agenda.

El vicepresidente Vance, quien llegó a Suiza junto al enviado especial Steve Witkoff y a Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, dijo esperar avances tanto en el frente nuclear como en el del Líbano, aunque aclaró que solo permanecería en las conversaciones “un día o dos”. Witkoff y Kushner ya se encontraban en el lugar revisando los aspectos técnicos del diálogo nuclear, y según Vance “las cosas van bien”.

Voces de cautela

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, espera junto al enviado especial Steve Witkoff y a Jared Kushner para reunirse con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, en el balneario de Bürgenstock (REUTERS/Nathan Howard/Pool).

Pese a los gestos de acercamiento —incluido un cálido saludo entre Vance y el jefe del ejército paquistaní, Asim Munir—, persiste el escepticismo en Teherán. Mohsen Rezaei, asesor militar del liderazgo supremo de Irán, escribió en redes sociales que “el enemigo ha demostrado ser un incumplidor de promesas”, en alusión a la historia reciente de negociaciones nucleares interrumpidas por ataques contra el país.

El propio acuerdo enfrenta resistencia interna en Estados Unidos, donde sectores republicanos lo compararon desfavorablemente con el pacto nuclear de 2015 negociado durante el gobierno de Barack Obama, del cual Washington se retiró en 2018. Ni Israel ni Hezbollah firmaron el acuerdo entre Irán y Estados Unidos, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió mantener a sus tropas en el sur del Líbano hasta eliminar cualquier amenaza para su país. Los combates en el Líbano ya dejaron más de 4.000 muertos, según el Ministerio de Salud local.