
Residentes de San Diego denuncian que los robotaxis de Waymo acaparan los cargadores eléctricos públicos de la ciudad. Cuando llegan a recargar sus vehículos, encuentran los conectores ocupados por flotas de autos autónomos. La compañía lanzó oficialmente su servicio en septiembre, aunque sus vehículos circularon meses antes durante las pruebas.
José Manjarrés conduce una Ford Mustang Mach-E. El mes pasado esperó más de una hora para acceder a su cargador habitual: tres de los cuatro conectores estaban tomados por robotaxis. “Se convierte en algo muy molesto cuando ves tres Waymos en una estación con cuatro espacios”, dijo al Los Angeles Times. “Eso genera una actitud de antagonismo hacia el producto”.
Finn Sadler, de 24 años, vive en la misma ciudad y enfrenta esperas de más de media hora para cargar su Audi E-tron. “Llegan en manada”, resumió. La situación lo llevó a considerar volver a un auto a nafta si los precios del combustible bajaran.
El Concejo Municipal votó por unanimidad para exigir más control local sobre los vehículos autónomos
El malestar ciudadano se instaló en un contexto de tensión política que precede al lanzamiento. En enero, un comité asesor del Sistema de Tránsito Metropolitano presidido por el concejal Sean Elo-Rivera votó para oponerse a la expansión de vehículos sin conductor y pidió a los legisladores estaduales que fueran las comunidades quienes decidieran si podían operar.
El 14 de septiembre, el Concejo Municipal aprobó por unanimidad una resolución que urge al gobernador Gavin Newsom y a otros funcionarios estatales a otorgar a las ciudades mayor poder de regulación sobre los vehículos autónomos. La resolución pide también que la autoridad aeroportuaria mantenga a esos vehículos fuera del Aeropuerto Internacional de San Diego y que los centros de carga se alejen de zonas residenciales, escuelas e instalaciones de seguridad pública.

Elo-Rivera señaló que el problema con los cargadores forma parte de su oposición al despliegue de Waymo. “Los vehículos autónomos no deberían desplazar a las personas”, dijo. Su preocupación apunta a conductores que dependen de los cargadores públicos porque no pueden cargar en sus hogares, ya sea por razones logísticas o económicas. Esos conductores, según el concejal, ahora “compiten con robots que pueden rondar sin destino”.
Las estaciones donde se registran las quejas pertenecen a empresas privadas
Electrify America, empresa de carga con sede en Virginia fundada por Volkswagen Group of America, opera 13 estaciones en San Diego y más de 300 en California. La compañía aclaró que no tiene ningún acuerdo oficial con Waymo.
También se detectó la presencia de robotaxis en estaciones de EVgo, que trabaja con socios de vehículos autónomos desde 2020 y tiene 120 conectores dedicados a ese segmento en Los Ángeles y San Francisco. Un vocero de EVgo indicó al Los Angeles Times que sus estaciones en San Diego son públicas y están disponibles para todos los conductores, incluidos los robotaxis.
Waymo reconoció que asigna personal en algunas estaciones públicas para asistir a sus vehículos durante la carga y que intenta evitar la concentración de autos en un mismo punto. “A medida que nuestras operaciones en una ciudad maduran, establecemos nuestra propia infraestructura de carga y priorizamos su uso”, dijo un vocero de la empresa al Los Angeles Times. Agregó que, cuando un especialista humano supervisa un vehículo, puede optar por cargarlo en la vía pública durante su descanso.
San Diego planea más de 50 nuevos sitios de carga, pero no excluirá a los robotaxis

Un vocero municipal informó al Los Angeles Times que la ciudad trabaja para ampliar su red pública de carga: más de 50 sitios recibirán conectores en los próximos 18 meses, con instalaciones en bibliotecas y centros recreativos.
“El esfuerzo actual se centra en brindar recursos adicionales a los residentes y visitantes de San Diego, y es independiente de los planes de empresas privadas como Waymo”, indicó. Sin embargo, aclaró que los vehículos autónomos no quedarán excluidos de las estaciones públicas y pagarán las mismas tarifas que el resto de los usuarios.
La situación no es exclusiva de San Diego. En Santa Mónica, vecinos se quejaron por el ruido de los propios depósitos de carga de Waymo, y el Concejo ordenó el año pasado suspender las operaciones nocturnas. En redes sociales circularon imágenes de robotaxis ocupando conectores en Nashville y en San Luis, Misuri. “Hay muy pocos cargadores rápidos públicos en San Luis”, escribió un usuario anónimo en Facebook junto a una imagen de varios Waymos en una estación de Electrify America.
En el condado de Los Ángeles, la ciudad de Commerce anunció esta semana patrullajes nocturnos adicionales para monitorear la presencia de vehículos de Waymo en zonas residenciales. “Si bien el estado de California regula a Waymo y la ciudad no puede prohibir que estos vehículos circulen por las calles públicas, estamos tomando medidas para atender sus inquietudes”, publicó el municipio en Instagram.

La disputa por los cargadores forma parte de un debate más amplio que California —sede de muchas de las empresas del sector y principal escenario de pruebas— procesa antes que el resto del país: el de las reglas de convivencia entre personas y máquinas autónomas en el espacio público. La pelea por los conectores en San Diego es, por ahora, uno de sus capítulos más concretos.

